La planificación y mejora de las zonas verdes urbanas constituye una estrategia clave para potenciar sus beneficios ambientales, sociales y paisajísticos dentro de la ciudad. Una adecuada distribución y diseño de estos espacios permite incrementar la superficie vegetal, mejorar la conectividad ecológica y reforzar su papel en la regulación térmica, la reducción del ruido y la mejora de la calidad del aire.
Los servicios incluidos en este apartado recogen herramientas y metodologías orientadas a optimizar la infraestructura verde mediante la selección adecuada de especies, el diseño de nuevos espacios vegetados y la mejora de los existentes. Estas soluciones contemplan criterios de sostenibilidad, adaptación climática y funcionalidad, así como la integración de las zonas verdes en la estructura urbana para maximizar sus beneficios.
La aplicación de estos enfoques permite crear redes de espacios verdes más eficientes y resilientes, capaces de mejorar el confort ambiental y la habitabilidad urbana. Asimismo, facilita la incorporación de la infraestructura verde como elemento estratégico en la planificación urbana, contribuyendo al desarrollo de ciudades más saludables y sostenibles.