Zonas verdes

Las zonas verdes urbanas no solo aportan espacios recreativos, sino que también juegan un papel crucial en la mejora de la calidad del aire y la biodiversidad

La Comisión Nacional de Medio Ambiente define como área o zona verde los espacios urbanos o de periferia a éstos, predominantemente ocupados con árboles, arbustos o plantas herbáceas, que pueden tener diferentes usos, ya sea cumplir funciones de esparcimiento, recreo,ecológicas, ornamentación, protección, recuperación y rehabilitación del entorno, o todas/algunas de estas funciones. Son considerados espacios urbanos para establecer contacto con la naturaleza y están destinados preferentemente al esparcimiento de la población o a la circulación peatonal. En términos de uso del suelo, la zona verde es un espacio público abierto reservado para parques, jardines o ajardinamientos, aunque a veces también se incluyen bajo este término algunos espacios de titularidad privada. El más reciente concepto de infraestructura verde urbana amplía esta definición de zonas verdes a una red estratégicamente planificada de zonas naturales y seminaturales, diseñada y gestionada para maximizar la provisión de servicios ecosistémicos y proteger la biodiversidad. La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), la Asociación Española de Parques y Jardines Públicos (AEPJP) y la red de Gobiernos Locales + Biodiversidad establecen hasta 21 tipologías diferentes de zonas verdes urbanas que se puedan reconocer desde la óptica de la gestión, destacando entre ellos los parques, jardines, jardines históricos, plazas, techos y fachadas verdes, entre otros. La Dirección General de Medio Ambiente de la Unión Europea reconoce los espacios verdes urbanos como uno de los 5 principales indicadores de sostenibilidad de las ciudades.

La importancia en el diagnóstico, implementación y mejora de estas zonas verdes supone una clara diferencia de calidad de vida en las inmediaciones de estas y de la calidad del aire a escala local y a escala ciudad para todos los ciudadanos.

La calidad del aire y la biodiversidad aumentan cuando los espacios verdes urbanos forman un sistema bien articulado. La variedad de tipos de espacios verdes debe satisfacer todas las necesidades de verde urbano de la ciudadanía.

La red verde urbana debe diseñarse para aumentar la biodiversidad y mejorar la integración de elementos naturales en la ciudad. Esto se logra mediante la creación de un mosaico verde que conecte parques, jardines y otros espacios, formando una red accesible para peatones. Esta estructura debe asegurar que todos los residentes tengan fácil acceso a áreas verdes significativas. Por ejemplo, el uso de Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN) ayuda a compensar la impermeabilización del suelo urbano con reservas de suelo permeable, mantener y potenciar la biodiversidad y mitigar los efectos del cambio climático.

La conectividad del verde urbano se potencia a través de la densidad y diversidad del arbolado de vectores verdes de conexión, que actúa como elemento estructural de la biodiversidad. Estos conectores funcionan como corredores verdes urbanos basados en la permeabilidad del suelo y la diversidad del arbolado para mejorar la conectividad y crear un paisaje natural compatible con el medio ambiente. Las especies vegetales elegidas serán autóctonas o altamente adaptables, resistentes a plagas y no invasoras, garantizando la diversidad cromática y funcional a lo largo del año.