La OMS considera a la contaminación atmosférica el primer factor de riesgo para las enfermedades no transmisibles. Sólo en el año 2019, la contaminación atmosférica provocó el 42 % de las muertes prematuras por cardiopatía isquémica o accidente cerebrovascular, el 26 % por infecciones respiratorias agudas, el 20 % por Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) y el 12 % por cáncer de pulmón. Además, señala la inequidad en la distribución de la carga de la enfermedad, que es soportada mayoritariamente por países de ingresos bajos y medios.
Además de estos datos de mortalidad relacionada con la presencia de contaminantes atmosféricos, hay que considerar también la carga de morbilidad asociada. El porcentaje de enfermos que padecen una patología respiratoria relacionada con la calidad del aire supera los 500 millones de personas en el mundo, de los cuales un 30 % de los afectados lo son por la presencia de alérgenos de origen vegetal en la fracción de aire respirable [1]. Estas partículas pueden representar el tipo de bioaerosol más frecuente en muchas ciudades, dominando casi por completo la fracción de material particulado superior a las 10 μm.
La siguiente tabla recoge de manera resumida los distintos agentes contaminantes y sus consecuencias sobre el medio ambiente y la salud.


[1] Pawankar, R., Canonoca, G.W., Holgate, S.T., Lockey, R.F., Blaiss, M.s. 2013. White Book on Allergy: Update 2013. World Allergy Organization (WAO)