¿Qué produce la contaminación del aire en las ciudades?

Un contaminante es definido por nuestra legislación como cualquier sustancia presente en el aire ambiente que pueda tener efectos nocivos sobre la salud humana, el medio ambiente en su conjunto y bienes de cualquier naturaleza.

Los contaminantes son emitidos por diferentes fuentes, que pueden ser naturales o antropogénicas, siendo transportados y dispersados en la atmósfera hasta entrar en contacto con los receptores. Denominamos emisión a lo que emiten las fuentes, e inmisión a los niveles de calidad del aire, es decir, a las concentraciones de los contaminantes a nivel de los receptores.

La calidad del aire es uno de los problemas ambientales de mayor preocupación en la Unión Europea (UE). Aunque las muertes prematuras en la UE han venido disminuyendo a lo largo de los años como consecuencia de la puesta en marcha de las medidas de control y la aplicación de la legislación desarrollada, se sigue produciendo un importante impacto sobre la salud. Además, se necesitan medidas más ambiciosas para cumplir las directrices sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La UE se ha dotado de un extenso marco normativo en relación con la vigilancia y el control de la calidad del aire, desarrollado en gran parte dentro del programa “Un Aire Puro para Europa”, con el objetivo de reducir sustancialmente la contaminación atmosférica.

En esta línea, Los Ministerios de Sanidad y de Transición Ecológica y Reto Demográfico publicaron en 2021 el Plan Estratégico de Salud y Medio Ambiente 2022-2026, que aborda la contaminación atmosférica en el capítulo 6.3. dedicado al área temática Calidad del aire. En él se plantea como misión “proteger la salud de la población frente a los efectos adversos derivados de una mala calidad del aire”, desglosando cinco líneas de intervención: (1) Prevención y control de la salud; (2) Gestión, organización y coordinación; (3) Formación y comunicación del riesgo; (4) Investigación; y, (5) Seguimiento, evaluación e indicadores.

Además, en 2023 se publicó la Actualización del Programa Nacional de Control Contaminación Atmosférica 2023 – 2030, que hace referencia a los niveles de contaminantes muy nocivos y solo considera a SO2, NOx, NH3 y PM2,5 y COVNM.

Sin embargo, este desarrollo normativo ha dejado un gran vacío, pues, en el caso concreto de la legislación española, la Ley 34/2007 deja fuera de su ámbito de aplicación a los contaminantes de origen biológico, de los que indica que se regirán por su propia normativa, que no se ha desarrollado aun teniendo un impacto sobre la salud significativamente superior en términos porcentuales. Por lo tanto, los Reales Decretos que desarrollan esta ley solo tienen en consideración los contaminantes que podemos denominar “criterio” que deben ser objeto de vigilancia o control para cumplir los valores límite, valores objetivo, etc., así como la puesta en marcha de umbrales de activación, información o alerta.

Las medidas de control sobre las actividades industriales que se han ido materializando a lo largo de las últimas décadas en muchos países, entre otros España, unido a la crisis que ha hecho desaparecer muchas actividades productivas, ha permitido disminuir la contribución industrial a la contaminación atmosférica en la mayor parte de las ciudades españolas, por lo que el tráfico rodado se ha convertido en la primera causa de la presencia de contaminación de origen antropogénico. Sin embargo, las medidas adoptadas poco pueden hacer sobre la contaminación de origen natural, por lo que sigue siendo una causa de la presencia de contaminantes y requiere un análisis atento para contribuir a mejorar la calidad de vida en nuestras ciudades.