El objetivo del servicio es llevar a cabo la correcta implementación de Zonas de Bajas Emisiones, en base al correcto diseño y proyecto previo de la misma (ver sección diseño y proyecto previo de ZBE).
La Zona de Bajas Emisiones debe comportar una mejora en la calidad del aire respecto de la situación de partida, y, en todo caso, asegurar el cumplimiento de los valores legislados. Además, el real decreto apunta, como fin último, al cumplimiento con la versión actualizada de las Directrices de la OMS sobre la calidad del aire, publicadas en 2021.
Con carácter previo al establecimiento de una ZBE, se deberá elaborar un proyecto que deberá incluir el contenido mínimo que se recoge en el Anexo I del Real Decreto (ver sección diseño y proyecto previo de ZBE).
La modelización del tráfico y su acoplamiento con los modelos de calidad de aire, teniendo en cuenta asimismo la meteorología y el levantamiento 3D de la ciudad, permitirá la evaluación de los distintos escenarios de tráfico planteados y la verificación de cuál/cuáles de ellos cumplen los objetivos establecidos de calidad de aire, sin perjudicar las zonas adyacentes. De teste modo, el diseño de la ZBE puede validarse previamente a su implantación evitando implementar escenarios no válidos y consecuentemente evitando el sobrecoste derivado de la necesaria corrección.
Esta monitorización y seguimiento de la calidad del aire tendrá que efectuarse de conformidad con los objetivos de calidad de los datos prevista en el Real Decreto 102/2011, de 28 de enero, donde se indica que las mediciones fijas mediante métodos de referencia podrán complementarse con modelización y mediciones indicativas, para obtener información adecuada sobre la distribución espacial de la calidad del aire ambiente.
No todas las medidas indicativas son válidas, y consecuentemente no todos los sensores son válidos, sino sólo aquellos que cumplen con la equivalencia en el estudio de intercomparación con respecto al método de referencia, que se realizará para cada caso particular.


El RD 102/2011 establece asimismo la ubicación de los puntos de muestreo de cada zona o aglomeración y para cada contaminante, y por tanto la toma de medidas mediante método de referencia y medidas indicativas no debe realizarse de forma indiscriminada y aleatoria, sino siguiendo los criterios establecidos en el Real Decreto, con el fin último de evaluar la exposición de la población a la contaminación.
Una vez validada la ZBE mediante la modelización y contrastada la modelización frente a los datos obtenidos en las estaciones de medida de la calidad del aire (datos observados), se procede a su implantación, mediante la colaboración estrecha de los expertos en calidad de aire y los gestores de tráfico. Una vez implementada la ZBE resulta imprescindible adelantarse a los posibles futuros escenarios de contaminación en tiempo real (nowcasting), pudiendo tomar decisiones en cuanto a las limitaciones de tráfico de forma inmediata. Para ello la modelización resulta de nuevo crucial, puesto que es la herramienta que permitirá llevar a cabo estas predicciones y evitará la superación de los valores límite de calidad de aire establecidos.
Diseño y planificación de la ZBE
Indicador: ZBE implementada