Reducción de partículas contaminantes

La reducción de partículas contaminantes constituye una prioridad en la mejora de la calidad del aire urbano, debido a su impacto directo sobre la salud y el medio ambiente. Las partículas en suspensión pueden generarse a partir de múltiples fuentes, como el tráfico rodado, las actividades industriales, las obras de construcción o la resuspensión del polvo en superficies urbanas. Por ello, su control requiere la aplicación de medidas específicas orientadas a minimizar su emisión y a limitar su dispersión.

Los servicios incluidos en este apartado recogen soluciones y metodologías destinadas a identificar las principales fuentes emisoras de partículas y a implementar estrategias eficaces para su reducción. Estas pueden incluir actuaciones sobre la movilidad, el mantenimiento del viario, la gestión de obras, el empleo de tecnologías de captación o la adopción de prácticas operativas que disminuyan la generación de polvo y otros contaminantes particulados.

La aplicación de estas medidas permite reducir la concentración de partículas en el aire, mejorar las condiciones ambientales en el entorno urbano y contribuir al cumplimiento de los objetivos establecidos en la normativa de calidad del aire. Asimismo, facilita la protección de la salud de la población y la creación de espacios urbanos más limpios y sostenibles.