La mejora de la calidad del aire interior requiere la implementación de acciones correctoras orientadas a reducir la presencia de contaminantes y a optimizar las condiciones ambientales en los espacios cerrados. Una vez identificadas las fuentes de emisión y las deficiencias en ventilación o mantenimiento, resulta fundamental aplicar medidas específicas que permitan garantizar entornos interiores saludables y adecuados para sus ocupantes.
Los servicios incluidos en este apartado contemplan soluciones dirigidas a mejorar la renovación del aire, optimizar los sistemas de ventilación y filtración, sustituir materiales emisores y aplicar prácticas de mantenimiento que contribuyan a reducir la acumulación de contaminantes. Asimismo, se incluyen herramientas para el seguimiento de las actuaciones implementadas y la evaluación de su eficacia a lo largo del tiempo.
La aplicación de estos enfoques permite mejorar el confort ambiental, reducir los riesgos para la salud y favorecer espacios interiores más seguros y sostenibles. De este modo, se contribuye a integrar la calidad del aire interior como un elemento esencial en la gestión y uso de los edificios, en beneficio del bienestar de la ciudadanía.