Islas de calor

Las islas de calor urbanas son áreas donde las temperaturas son significativamente más altas que en las zonas rurales circundantes, debido a la absorción de calor en superficies pavimentadas y construidas

El movimiento migratorio campo-ciudad comienza a tomar relevancia a finales el siglo XVIII, manteniéndose dicha tendencia en la actualidad. El crecimiento acelerado de las áreas urbanas y la concentración de la población implica una modificación sustancial de los entornos naturales, sustituyendo la cobertura vegetal por estructuras construidas como edificios y carreteras, cuyos materiales tienen una mayor capacidad de absorción calorífica frente a la vegetación [1]. Además, la densificación de las estructuras urbanas propicia la generación de calor antropogénico a través de actividades como la combustión de combustibles fósiles y la liberación de calor residual en procesos industriales.

Las Islas de Calor Urbano (ICU) pueden definirsecomo áreas urbanizadas que presentan niveles de temperatura superiores a los de las áreas periféricas, considerando este incremento como consecuencia de diferentes factores naturales (relieve, climatología…) y antropogénicos. Este fenómeno no es estable y puede tener amplia variabilidad espacial y temporal, cuyos cambios están relacionados con las dinámicas atmosféricas regionales y determinadas condiciones meteorológicas. Las ICU han sido ampliamente estudiadas, surgiendo los primeros estudios a comienzos del siglo XIX, pero es en el siglo
XX cuando se generaliza y se acuña este concepto.

En la actualidad, este fenómeno está causado en gran parte por las actividades humanas, el fenómeno crecerá en todos los pueblos y ciudades como un impacto directo del calentamiento global y el aumento de los niveles de población.

Las islas de calor pueden afectar las comunidades especialmente durante el verano al aumentar la demanda de energía, por el uso del aire acondicionado, la contaminación del aire, y las emisiones de gases de efecto invernadero. El efecto isla de calor también puede producir más enfermedades y mortalidad, y a la vez, afectar adversamente la calidad del agua.

El aumento de la temperatura en zonas urbanas densamente construidas es un fenómeno causado por la combinación de elementos tales como el tipo de edificación, los gases contaminantes o la propia generación de calor provocadas por la actividad doméstica o industrial propia de las ciudades.

[1] Nuñez Peiró, M., Román López, E., Sánchez-Guevara, Sánchez, C., Neila González, F.J. (2016). Hacia un modelo dinámico para la isla de calor urbana de Madrid. Anales de Edificación, Vol. 2, Nº1, 49-58 Doi: 10.20868/ade.2016.3198