El sector de la construcción influye de manera directa en la calidad del aire, tanto durante la fase de obra como a lo largo del ciclo de vida de los edificios y las infraestructuras. Las actividades constructivas pueden generar emisiones de partículas y otros contaminantes, mientras que las decisiones relativas a materiales, técnicas constructivas y diseño edificatorio condicionan la ventilación, el consumo energético y la generación de emisiones a largo plazo.
Los servicios recogidos en este apartado incluyen soluciones orientadas a minimizar el impacto de la construcción sobre la calidad del aire mediante la adopción de buenas prácticas, la selección de materiales menos contaminantes y la incorporación de criterios ambientales en el diseño y ejecución de proyectos. Asimismo, se contemplan herramientas para evaluar las emisiones asociadas a los procesos constructivos y para optimizar el comportamiento ambiental de los edificios y espacios urbanos.
La integración de estos enfoques permite reducir la emisión de contaminantes, mejorar las condiciones ambientales durante las obras y favorecer entornos construidos más saludables y sostenibles, contribuyendo a una planificación urbana coherente con los objetivos de mejora de la calidad del aire.